F1 25: 2026 season pack review, más que un lavado de cara
F1 25: 2026 season pack review, más que un lavado de cara
La temporada 2026 de la Fórmula 1 ha sacudido los cimientos del deporte. Con una revisión técnica sin precedentes, los monoplazas ahora reparten la potencia casi al 50% entre combustión y energía eléctrica, envueltos en una aerodinámica activa más esbelta. La FIA busca carreras más reñidas, con más adelantamientos y ese polémico efecto yoyó que vemos en cada gran premio. Pero en el plano virtual, aterrizar estos cambios en el DLC de F1 25: 2026 Season Pack plantea una pregunta inevitable: ¿logra trasladar esa revolución a nuestro volante o mando?
Tras varias vueltas, la respuesta es más matizada de lo que parece. No es un simple lavado de cara con nuevas decoraciones, pero tampoco es ese salto sísmico en las sensaciones de conducción que algunos esperábamos. Lo que sí te exige este DLC, desde el primer momento, es un cambio de chip en cómo gestionas la energía y cómo trazas cada curva.
Nuevas caras y circuitos inéditos
El contenido tangible de este paquete es fácil de identificar. Para empezar, la actualización introduce las alineaciones de pilotos de 2026 y sus correspondientes libreas. Las nuevas incorporaciones de equipos como Cadillac y Audi están presentes, con este último abandonando el verde lima de Sauber por un agresivo plateado titanio y rojo flamante. A nivel visual, el cambio es agradecido y refresca la parrilla.

Además de las escuderías, el gran añadido es el flamante circuito de Madrid. Es extraño, lo admito, pilotar en un trazado que la F1 real aún no ha visitado. Pero esa falta de familiaridad obliga a un aprendizaje genuino. Es un circuito revirado, estrecho y variado. Lo interesante es cómo las nuevas regulaciones de 2026 destapan su potencial de ataque. Hay una recta temprana que desemboca en una chicane cerrada, donde la potencia eléctrica permite un adelantamiento que en las reglas del año pasado habría sido inviable. Incluso el brevísimo sprint hacia la última curva se convierte en una oportunidad de adelantamiento gracias al momento justo de batería. Es en escenarios así donde este DLC demuestra que no es solo cosmética.
Energía híbrida: el verdadero campo de batalla
Mis primeras vueltas en contrarreloj me dejaron una sensación agridulce. Al volante del Cadillac americano por Austin y Miami, la reactividad del coche parecía más fina, pero el cambio no era tan drástico como anticipaba. Incluso me vi obligado a retocar la calibración del mando, suavizando la linealidad de la dirección para domar un ligero nerviosismo en recta. Sin embargo, estas impresiones eran incompletas. La verdadera profundidad del DLC se esconde en los nuevos sistemas de energía.
El alerón activo funciona ya en tándem, con las aletas delanteras y traseras abriéndose en ese estilo buzón que definió al extinto DRS. Hay más oportunidades de activarlo ahora, pero no es la estrella. La verdadera revolución es el modo adelantamiento (overtake), un sustituto directo del DRS pero con una filosofía radicalmente distinta. Ya no se trata de un chute de potencia momentáneo en una zona designada. Cuando estás a menos de un segundo del coche de delante en el punto de detección, ganas un jugoso extra de caballos eléctricos para usar durante toda la vuelta siguiente.

Aquí es donde la estrategia se vuelve visceral. En el último sector de Gilles Villeneuve, en Montreal, el modo adelantamiento fue tan potente que me permitió un adelantamiento múltiple antes de la frenada del Muro de los Campeones. La euforia duró poco. Agoté la batería y en la recta de meta fui un blanco fácil para un repaso. En el Albert Park de Melbourne, me lancé con todo, adelanté con viento a favor, pero mi rival, conservando su batería, me devolvió el golpe sin esfuerzo tras las curvas 11 y 12. Si crees que el botón de adelantamiento es un «último recurso» de usar y tirar, estás perdido. La energía es tu mayor arma de ataque, pero también tu único escudo defensivo.
Gestionar la carga: medir es sobrevivir
Al interiorizar esta dinámica, las sutilezas del DLC salen a flote. La batería se agota a una velocidad alarmante en comparación con el año pasado. Tu papel activo en la recarga ya no es opcional. Según los datos que maneja el juego y la telemetría real, los monoplazas de 2026 cosechan energía en frenada y, sobre todo, con la técnica de levantar y deslizar (lift and coast), es decir, soltar acelerador antes de la frenada. Esto transforma tu estilo de pilotaje. En circuitos fluidos como Losail, en Qatar, este pilotaje medido y deliberado se convierte en un gustazo. Encadenar curvas rápidas mientras ajustas el acelerador para rascar energía sin perder el ritmo es profundamente satisfactorio.
Luego está el super clipping, ese polémico sistema donde el motor absorbe potencia a propósito, provocando una especie de bajón en las revoluciones y una deceleración forzada. Sentí este efecto en la recta corta que precede a la cerrada curva 3 de Austria, pero curiosamente no lo experimenté en la enorme recta trasera de Shanghái, un lugar donde esperaba que fuera especialmente agresivo. El DLC es inconsistente en esto. Tu ingeniero de pista te menciona cómo levantar y deslizar, y te sugiere usar el boost a la salida de las curvas, pero no dice ni una palabra sobre el super clipping. Si se busca una simulación inmersiva, este sistema necesita ser un elemento plenamente desarrollado y comunicado.

La adaptación obligada es lo que más agradezco. La gestión de la batería te obliga a replantearte circuitos clásicos. Clavar la salida de la horquilla de la curva 10 en Montreal, por ejemplo, es ahora crítico. Si no lo haces con batería suficiente, olvídate de defender la recta siguiente. Ahora más que nunca es crucial desaprender los malos hábitos.
Una evolución que exige más del piloto
La mayor crítica que se ha hecho a la FIA es la de estar gamificando la Fórmula 1. Y sí, en la pista real ese debate sigue abierto. Pero en F1 25: 2026 Season Pack, esos cambios tan videojueguiles se traducen en un tira y afloja táctico brillante. Es una mecánica constante de riesgo contra recompensa. Ya sea recargando a contrarreloj para una última vuelta de clasificación o resistiendo en cabeza con las baterías pidiendo auxilio, la tensión en pista es mayor que nunca. Lidiar con el tráfico, los trenes de ERS que te obligan a buscar trayectorias alternativas y las bestiales diferencias de velocidad entre coches que van a por todas y los que están cosechando energía te ponen más cosas sobre la mesa que cualquier otra entrega anterior.
Mi único reparo real es que este potencial estratégico sigue siendo críptico para el recién llegado. Tu ingeniero te da las pinceladas básicas, pero no existe un tutorial que te enseñe a usar estas herramientas de forma concluyente para atacar y defender. Los programas de entrenamiento parecen no haber sido retocados. Es una oportunidad perdida. Es cierto que a mitad de carrera me llegó un objetivo dinámico pidiéndome que gastase la batería hasta un umbral concreto antes del final de la vuelta siguiente, pero a esas alturas ya estás en el fragor de la batalla, improvisando. Mis ideas estratégicas no nacen del manual del juego, sino de ver las carreras reales. Un aficionado que se suba por primera vez tendrá que aprender a base de tortas.

En definitiva, mientras que la F1 de 2026 es una revolución, el DLC de F1 25 la traduce como una evolución con muy buen criterio. Los cambios en el tacto del coche no son tan dramáticos como cabría esperar, pero la estrategia que emerge en cada carrera, una vez dominada la batería, es un soplo de aire fresco e intenso. Se agradece el refinamiento de una experiencia que exige un pilotaje más consciente. No es un simple re-skin, sino una actualización sólida que los seguidores de la saga querrán probar antes de la prometida renovación de F1 27.
Conclusión
F1 25: 2026 Season Pack demuestra que poner el foco en la gestión energética es justo lo que la saga necesitaba. Aunque le falta claridad para comunicar todas sus novedades, el tira y afloja táctico que provoca en cada vuelta convierte un cambio de reglamento que podía ser cosmético en una experiencia de pilotaje más deliberada y desafiante. Con la mente puesta siempre en el ataque y la defensa de la batería, este DLC se siente como un puente muy digno hacia el futuro del simulador, y una excusa perfecta para volver a la parrilla antes de los cambios que se avecinan.





