Análisis de juegosReviews

Nba the run apunta a ser un gran arcade de baloncesto pese a sus carencias

NBA The Run apunta a ser un gran arcade de baloncesto pese a sus carencias

Resulta refrescante cuando un estudio se aparta del realismo enfermizo para recuperar la esencia más lúdica del deporte. Play By Play, los responsables de NBA The Run, lo tienen claro: quieren devolver las experiencias sociales y casuales al género con un arcade de baloncesto que mira directamente a clásicos como NBA Street Volumen 2. Tras varias horas en la pista, está claro que la base es sólida, aunque el partido aún no ha terminado.

Un control que prioriza el ritmo por encima de todo

Lo primero que salta a la vista, nunca mejor dicho, es la respuesta del mando. El control en NBA The Run es excepcionalmente reactivo. Cada pase picado, cada regate entre las piernas o cada alley-oop imponente transmiten una sensación de control absoluto. Da igual si estás penetrando a canasta o haciendo filigranas con el balón: la inmediatez del sistema te coloca en el centro de la acción sin interferencias.

Sin embargo, existe al principio una desconexión visual entre nuestras órdenes y ciertas animaciones. Recoger un balón suelto no exige la misma precisión; el atleta parece atraparlo por proximidad, como un imán. En los saltos, la trayectoria del jugador a menudo se ajusta y corrige en pleno vuelo. Aunque esta elasticidad puede resultar chocante al primer contacto, conviene encuadrar el diseño correctamente. Lo que Play By Play persigue es preservar el flujo del partido priorizando un impulso sin fricciones frente a la exactitud de la simulación. Ese automatismo en los pases, mates y saltos es una peculiaridad consciente que garantiza que el juego sea fácil de jugar y nunca se atasque.

Screenshot

Partidas cortas y una identidad arcade muy marcada

La identidad arcade se refuerza con encuentros vertiginosos de apenas dos o tres minutos. Un torneo completo rara vez supera los quince minutos, gracias a transiciones constantes y temporizadores de posesión reducidos que minimizan el ataque estático. La intención es clara: disfrutar de innumerables sesiones rápidas en lugar de comprometerse con maratones de juego. Es un enfoque más cercano a Fortnite que a los densos simuladores deportivos que intimidan al jugador ocasional en línea.

Para los personajes, Play By Play mira aún más atrás, a títulos de recreativa como Tecmo Bowl (1987) o Ice Hockey (1988), donde cada atleta presentaba tamaños, fuerzas y rasgos diferenciados. En NBA The Run ocurre algo parecido con las estrellas reales de la liga. Steph Curry es letal desde la larga distancia, Victor Wembanyama es una torre defensiva y Giannis Antetokounmpo puede penetrar a voluntad. Las diferencias no siempre son tan marcadas como en estos tres ejemplos, pero sinergizar las fortalezas y debilidades de tu trío es importante.

Reglas aleatorias y un ataque que convence

No se trata solo de perseguir un estilo de juego favorito. Un sistema de reglas seleccionadas al azar modifica la dinámica de cada encuentro: alley-oops triples, resistencia ilimitada, un punto por canasta y demás variables. Una plantilla que cubra todos los frentes funcionará mejor que un equipo compuesto exclusivamente por especialistas en tiro exterior. Estas reglas inyectan una agradable sensación de variedad y te obligan a interactuar con todas las mecánicas.

Screenshot

Sin embargo, también pueden exagerar los desequilibrios entre arquetipos. Las reglas que enfatizan el lanzamiento desde fuera de la pintura se convierten en exhibiciones para bloquear a jugadores tipo Curry; si no tienes un equivalente a Wembanyama en tu escuadra, estás prácticamente vendido. Aun así, el sistema aporta un flujo ofensivo predominantemente satisfactorio, apoyado por un feedback visual vibrante, con vibraciones de pantalla y crossovers ágiles ejecutables con un simple golpe de stick. Atacar el aro es expresivo y muy legible.

La defensa, el talón de Aquiles del diseño

Si el ataque funciona, la defensa no termina de encontrar su sitio. Robar balones es impreciso, la protección carece de intuición y existe una dependencia excesiva de la IA cuando nuestro jugador está fuera de posición. El sistema no realiza el cambio al defensor más oportuno con la rapidez necesaria. La imposibilidad de cambiar manualmente de jugador parece un defecto de diseño genuino que limita nuestra capacidad para desbaratar un ataque.

Los problemas defensivos se agravan con varios fallos de lectura en pista. Durante las transiciones rápidas, que son constantes, la cámara no siempre sigue el balón. Cuando los seis atletas se agolpan en la zona, es fácil perder de vista a nuestro jugador entre tanto barullo visual. Alternar el equipo rival a una escala de grises solo soluciona el problema a medias. En ciertas canchas, como el fondo de cemento del Tinament Court en Filipinas, distinguir a los jugadores se convierte en una lucha, a pesar del aro de color a los pies de tu atleta. En su persecución del movimiento constante, NBA The Run sacrifica en ocasiones la claridad de la jugada.

Screenshot

Modos de juego escasos y una experiencia social a medio construir

Los modos disponibles en el lanzamiento son reducidos, aunque Play By Play promete iterar y expandir el contenido tras el estreno. El modo en solitario te pone al mando de los tres atletas frente a otro equipo controlado por un único rival humano. En escuadrones, controlas a un solo jugador y compartes equipo con otros dos humanos. El emparejamiento puede ser más lento aquí y exige cierta disciplina para funcionar como un tercio de la unidad, pero con el tiempo resulta más cautivador.

Existe una sensación tácita de camaradería que se mantiene entre torneos, ya que el trío permanece intacto ganes o pierdas. Con el tiempo, moldeas tu rendimiento alrededor del estilo de tus compañeros. Sin embargo, la ambición social de NBA The Run está claramente limitada por la falta de herramientas de comunicación. No hay chat de voz ni siquiera llamadas predeterminadas seleccionables, algo que sí ofrece el juego de fútbol 3v3 Rebound. Por ahora, el juego fomenta el trabajo en equipo, pero no lo apoya del todo.

En cuanto a la progresión, está ligada al rendimiento sin monetización en el lanzamiento, lo cual se agradece. Eso sí, la velocidad de subida de nivel y la acumulación de moneda virtual están muy sesgadas hacia la victoria. Con precios cosméticos ligeramente altos en relación al ritmo de ganancia, el juego corre el riesgo de sentirse pesado si encadenas varias derrotas.

Screenshot

Conclusión

Con controles afinados, partidos impulsados por el impulso y un bucle pensado para sesiones cortas y significativas, NBA The Run clava una identidad arcade potente. Las inconsistencias defensivas, los problemas de legibilidad visual y la escasez de modos en el estreno son aspectos que pesan, pero Play By Play ha creado unos cimientos sólidos sobre los que construir. Esto no es un simulador de baloncesto, y justo por eso, logra sentirse auténtico. Capturar el espíritu del baloncesto callejero importa más que recrearlo al milímetro, y aquí la chispa está más que encendida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba